
El CRDO Bizkaiko Txakolina eligió el Mercado Central para presentar ante el público zaragozano las Rutas del Txakoli de Bizkaia, 10 itinerarios que unen naturaleza, cultura y gastronomía, con el vino como hilo conductor
El día 22 de octubre, el aula con cocina ubicada en el sótano del Mercado Central de Zaragoza se convirtió en “un pequeño txoko” en el que, a través de una experiencia gastronómica que maridó cuatro txakolis muy diferentes con otros tantos pintxos, se presentó la iniciativa Rutas del Txakoli de Bizkaia.
Iñaki Suarez, director técnico del CRDO Bizkaiko Txakolina, ofició de maestro de ceremonias, ante periodistas, prescriptores y sumilleres aragoneses. Tras recibir a los asistentes con un txakoli Garena 23, procedió a describir un proyecto que propone «10 rutas sencillas, amables para hacer un buen plan de un día».
Tras la presentación, llegó el momento de pasar a la práctica. Para ello, Iñaki Suarez había propuesto al televisivo cocinero Zigor Iturrieta, también presente, «un juego, un diálogo entre sala y cocina en el que yo le contaba todo sobre cuatro txakolis, correspondientes a cuatro itinerarios, y él debía interpretarlos en la cocina con recursos propios de cada una de las zonas».

El resultado de este juego fue un viaje que comenzó con la ruta “Viñedos, torres y castillos”, que representaron un G22 de la Bodega Gorka Izagirre, y un potente pintxo de tartar de tomate de Lezama y anchoas con mayonesa de piparras, porque como dijo Iturrieta, «para los que no son futboleros, Lezama es tomate».
La segunda ruta —“Puertos balleneros, parrales y reservas naturales”— fue guiada por un Lento Latido 2019, de Bodega Berroja, que además de la autóctona variedad Hondarrabi Zuri lleva algo de Riesling, y por un hummus de alubia de Gernika, donde el cítrico se sustituyó por el escabeche del mejillón de la costa vizcaína.
Siguiente parada: “Vino, naturaleza y paisajes”. Un Mirene 2021 de Bodega Gure Ahaleginak, artesano y fermentado parcialmente con sus pieles, condujo a los presentes por tierras de Orduña, a los pies del Gorbea, territorio interpretado por el cocinero con un talo crujiente con chorizo y manzana salteada con queso.
El periplo sensorial concluyó por las tierras de “Tradición vinícola y cultural” del valle ganadero de Karrantza, con un Torre Lizaga Ánfora 2022 de Bodegas de Galdames que maridó con guiso tradicional de carrilleras de ternera, con un toque «gamberro» del chef, convertido en un bocadillito tipo hot dog, de ternera desmigada con cebolla morada de Zalla encurtida.




Un disfrute para reproducir, la próxima vez, en tierras vizcaínas.