
La Torre es un restaurante familiar regentado por un matrimonio de la comarca que desde que abrió sus puertas lo hizo con una oferta basada en el producto de proximidad y de temporada, lo que reduce el impacto ambiental, refuerza el vínculo con el territorio y lo ha hecho merecedor del Premio Economía Circular y Km0
La Torre es un restaurante familiar ubicado en Torre del Compte, regentado por un matrimonio de la comarca —Maruja Gerona de Torre del Compte y José Luis Guimerá de Valderrobres— que desde que abrió sus puertas lo hizo con una oferta basada en el producto de proximidad y de temporada, lo que reduce el impacto ambiental y refuerza el vínculo con el territorio.
Esa filosofía se materializa en su proyecto “Sabores con origen”, una iniciativa que se apoya en la en la economía circular y en la cocina de proximidad basada en producto km0 y de cercanía —en la que cada plato refleja compromiso, identidad y respeto por el origen de los alimentos— que les hizo merecedores del premio en esta categoría del Plan de Sostenibilidad Social del Turismo en Aragón.
Cuando, desde un principio, apostaron por este modelo de negocio, lo hicieron por varios motivos: por un lado, para minimizar la huella de carbono y el impacto ambiental del restaurante, tanto reduciendo emisiones causadas por el transporte de sus proveedores como ahorrando agua y energía; y por otro, para apoyar la economía local, priorizando a los productores agroalimentarios locales, tanto a agricultores y ganaderos como a elaboradores y otros proveedores.
Además, La Torre Restaurante tiene su propio huerto en el que van cultivando distintos productos según la temporada, lo que va marcando los cambios en su menú degustación. En cada estación, cultivan diferentes hortalizas, verduras, flores, plantas aromáticas… y todo, en pequeñas cantidades que van plantando y recolectando en función de lo que demanda el restaurante, para poder ofrecérselo al cliente en su mejor momento de consumo y recién recolectado, evitando los excedentes.
El uso de ingredientes km0, tanto de su propio huerto como de proveedores locales de confianza, garantiza un sabor único que no tiene nada que ver con el de un producto que ha estado tiempo en cámaras o almacenes o que ha viajado cientos o miles de kilómetros y esto los clientes aprecian y valoran.
Pero, además, se trata de productos mucho más frescos, que han sido recolectados en su momento óptimo de maduración y con una trazabilidad total, es decir, saben con certeza que esos productos se han cultivado sin utilizar pesticidas, insecticidas u otros químicos de síntesis.
Este modelo de restauración más responsable, eficiente y alineado con los valores de sostenibilidad y compromiso con el entorno también implica minimizar los residuos y las mermas, a lo que contribuye que su oferta de cocina creativa se enfoque en un menú degustación y que sea imprescindible realizar reserva para comer allí. También se preocupan por reducir el consumo innecesario de agua y energía con dispositivos tanto lumínicos como de grifería con sensores.
