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Por su temporalidad –de julio a finales de año–, sus cualidades saludables y, sobre todo, organolépticas y gastronómicas, la Cebolla Fuentes de Ebro DOP es de los productos frescos mejor recibidos por el mercado y la restauración en Aragón

La Cebolla Fuentes de Ebro DOP de esta temporada ya está en nuestros mercados, donde podrá encontrarse en fresco hasta finales de año. La cosecha, que comenzó en los seis municipios de la Ribera Baja del Ebro que integran la Denominación de Origen Protegida, el pasado día 5 de julio, se prevé dentro de la media en cuanto a cantidad, alcanzando cerca de 3 millones de kilos, y gracias a su perfecto estado sanitario, «de muy buena calidad», apunta Juan Roldán, secretario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Cebolla Fuentes de Ebro. A estas positivas previsiones han contribuido varios factores: por un lado, mayor disponibilidad de agua y condiciones climatológicas más favorables que en pasadas campañas y, por otro, la paulatina recuperación de la superficie dedicada a este cultivo que de forma sostenida se viene registrando durante los últimos años. «Hubo unos años malos en los que se perdió superficie, pues hubo agricultores que decidieron dedicarse a otros cultivos, pero en los últimos años hemos ido remontando y recuperando hectáreas, experimentando un crecimiento del 10 % cada año, en relación con el anterior», explica Juan Roldán.

Actualmente, la DOP cuenta con 60 hectáreas repartidas por los municipios de Fuentes de Ebro, Mediana de Aragón, Osera de Ebro, Pina de Ebro, Quinto y Villafranca de Ebro. Tanto los 12 agricultores dedicados a su producción como las tres empresas comercializadoras —Jumosol, AgroFuentes y La Corona—, aumentan durante la campaña su plantilla, alcanzando el centenar de trabajadores, para recoger y preparar este tesoro de nuestra huerta para su venta y distribución, casi exclusivamente, a los mercados nacionales. La Cebolla Fuentes de Ebro DOP, la única protegida por una denominación de origen en España, se caracteriza por su color blanco, gran tamaño, textura crocante y, sobre todo, por su digestibilidad y sabor dulce y suave, lo que la convierte en la mejor opción para el consumo en fresco y en una de las hortalizas de temporada más esperada tanto en los hogares como en los establecimientos hosteleros aragoneses. Otra de sus características diferenciadoras es su temporalidad. De hecho, conocer su temporada —en los mercados aproximadamente, desde mediados de julio hasta finales del otoño— es una de las claves para evitar el fraude. Otra es fijarse en la etiqueta negra y, sobre todo, apunta Juan Roldán, «en el sello rojo europeo, única garantía de que se trata de una cebolla con denominación de origen».

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