
Ante la reforma integral de sus instalaciones, el Hotel Ibis Styles, ubicado en el Coso Bajo de Zaragoza, en pleno centro histórico, apostó por una iniciativa de inversión social basada en la economía circular y la colaboración comunitaria que le valió ser otro de los negocios turísticos merecedores del Premio Inversión Social del Plan de Sostenibilidad Social del Turismo en Aragón
Cuando el grupo Accor, al que pertenece el Hotel Ibis Styles Zaragoza, decidió comprar el edificio hace un par de años y acometer una reforma integral, el establecimiento identificó una cantidad significativa de mobiliario y activos que, aunque se encontraban en perfecto estado de conservación, no se ajustaban a los nuevos estándares de diseño y requisitos de la marca.
El Grupo Accor tiene como uno de los principales valores establecer una buena relación con el entorno en el que se ubican sus hoteles. Además, la responsabilidad social forma parte de su ADN. Por eso, la dirección pensó que una buena opción y acción, a la hora de aprovechar ese material que todavía estaba en muy buen estado, era, en lugar de desecharlo, optar por un modelo de gestión que le permitiera revertir el beneficio de la empresa en la sociedad zaragozana.
Así, decidieron que una buena manera de dar una segunda vida a ese mobiliario y otros productos totalmente funcionales a la vez que se colaboraba con diferentes organizaciones sin ánimo de lucro era la donación sistemática de los mismos a entidades de la ciudad que los necesitaran. Para realizar esta donación se pusieron en contacto con la Coordinadora Aragonesa de Voluntariado que fue la que les ayudó a canalizar y distribuir ese material.
Con esta acción el hotel consigue uno de los objetivos de responsabilidad social que se marca el grupo al que pertenece, el de reforzar el vínculo con el tejido asociativo local, pero también otro no menos importante como es el de reducir el impacto ambiental al no generar residuos.
El establecimiento, consciente del valor social de estos recursos, busca evitar el desperdicio y priorizar el impacto positivo en su entorno inmediato, fortaleciendo el vínculo comunitario y el impacto social, pues la Coordinadora Aragonesa de Voluntariado agrupa a 103 asociaciones y a más de 22.000 voluntarios en Aragón; además, apoya al tejido asociativo facilitando recursos materiales a organizaciones sociales para el desarrollo de sus actividades en la comunidad y, por último, pero no por ello menos importante, contribuye a la economía circular aplicada al ámbito social, pues el aprovechamiento de materiales en buen estado reduce el impacto ambiental y genera un ahorro de costes para las entidades beneficiarias.
