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Equipo organizador de Zuera Sabor

Zuera volvió a demostrar el enorme tirón de la gastronomía popular bien organizada y con identidad propia. La nueva edición de Zuera Sabor, celebrada el pasado 22 de mayo y dedicada al Ternasco de Aragón IGP, agotó todas sus entradas en menos de media hora y reunió a un público deseoso de disfrutar del Ternasco de Aragón IGP en distintas elaboraciones, acompañado además por una cuidada selección de vinos de Bodega San Valero, que aportó a la velada una destacada dimensión vinícola

Hay eventos gastronómicos que funcionan y otros que ya forman parte del calendario emocional de mucha gente. Es el caso de Zuera Sabor, una iniciativa organizada por Grupo Almozara en colaboración con el Ayuntamiento de Zuera que, edición tras edición, se consolida como una de las acciones gastronómicas y culturales más potentes de la provincia de Zaragoza.

La convocatoria de esta edición, centrada en la carne rosa y especialmente en el Ternasco de Aragón IGP, volvió a confirmar el enorme interés que despierta una propuesta basada en producto, cercanía y cocina compartida. Las entradas se agotaron en menos de treinta minutos y numerosas personas continuaron acercándose con la esperanza de conseguir plaza, aunque el aforo —limitado a un centenar de asistentes— no pudo ampliarse. Y quizá ahí estuvo también una parte del éxito: en comprobar que todavía existe un público dispuesto a movilizarse por una gastronomía auténtica, reconocible y ligada al territorio.

El Ternasco de Aragón IGP y los vinos Particular de Bodegas San Valero agotaron las entradas de Zuera Sabor en minutos

La cita reunió una propuesta gastronómica profundamente aragonesa, donde tradición y sabor caminaron de la mano. Una de las grandes protagonistas de la noche fue la conocida pierna Agnei, que despertó una enorme expectación entre los asistentes. También triunfó la croqueta de ternasco elaborada por el restaurante Dalai Valdespartera —Mejor Croqueta de la provincia de Zaragoza 2025— y presentada por Ángel Marco, propietario del establecimiento, convertida rápidamente en uno de los bocados más comentados y celebrados de la jornada.

La Mejor Croqueta de Zaragoza y de Ternasco de Aragón IGP 2025 fue una de las protagonistas

El público pudo degustar igualmente los populares “churrasquicos”, preparados a la brasa y ligeramente especiados, además de una sabrosa caldereta de ternasco elaborada con cuello y falda, una receta que remitía directamente a la cocina tradicional aragonesa, una de esas preparaciones lentas y humildes que siguen teniendo una enorme capacidad de convocatoria cuando se hacen bien. El cierre llegó con un excelente queso de oveja de Grupo Pastores, que puso el broche final a una velada donde el producto aragonés volvió a demostrar su enorme nivel gastronómico.

Bodegón con los productos catados y con los carteles de las próximas ediciones detrás

Un maridaje muy Particular

Especial relevancia tuvo también el papel de Bodega San Valero, que propuso el maridaje de la jornada y acompañó las distintas elaboraciones con varias referencias de su gama Particular, además de su cava Particular. La bodega cariñenense no se limitó a servir vinos, sino que aportó criterio, identidad y coherencia a una degustación en la que el Ternasco de Aragón encontró en los vinos de la DOP Cariñena un aliado natural. Sus referencias permitieron jugar con la intensidad de la brasa, la melosidad de la caldereta, la untuosidad de la croqueta y el carácter final del queso de oveja, demostrando una vez más la magnífica capacidad de los vinos aragoneses para dialogar con los grandes productos de la tierra.

Miguel Ángel Vicente describiendo el 8.0.1. de San Valero

La presencia de San Valero añadió además un valor cultural muy significativo a la cita. Zuera Sabor volvió a reunir en una misma mesa dos de los grandes lenguajes gastronómicos de Aragón: el del Ternasco de Aragón IGP, emblema de nuestra despensa ganadera, y el del vino de la DOP Cariñena, una de las señas históricas más reconocibles de la viticultura aragonesa. Cuando ambos productos se encuentran con naturalidad, sin artificios y al servicio del disfrute, el resultado es algo más que una cena: es una celebración del territorio.

Más allá de la gastronomía, Zuera Sabor volvió a poner de manifiesto algo importante: existe un público numeroso deseoso de participar en actividades donde la cocina se vive de manera cercana, auténtica y compartida, lejos de artificios y modas pasajeras. En tiempos donde muchas propuestas gastronómicas parecen pensadas únicamente para la fotografía rápida o la tendencia efímera, iniciativas como esta recuperan algo mucho más valioso: el placer de reunirse alrededor del producto, de conversar y de compartir.

Desde la organización se quiso agradecer especialmente la implicación y colaboración del Ayuntamiento de Zuera y de todo su equipo humano, de Grupo Almozara, de Bodega San Valero, de la IGP Ternasco de Aragón, de Grupo Pastores, del restaurante Dalai, cuyo trabajo y compromiso fueron fundamentales para el éxito de una edición que ya se recuerda como una de las más concurridas y celebradas hasta la fecha, y de la DOP Aceite Sierra del Moncayo, colaboradora habitual en estas experiencias gastronómicas.

Zuera Sabor continúa así consolidando una personalidad propia dentro del panorama gastronómico aragonés, uniendo producto, territorio, convivencia, cultura gastronómica y también cultura del vino. Porque cuando la cocina popular se organiza con criterio y los vinos acompañan con inteligencia, Aragón no solo se degusta: se entiende.

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