
El Camping Laspaúles, ubicado en pleno Pirineo oriental, en la Comarca de la Ribagorza, además de ofrecer a los visitantes las instalaciones y servicios necesarios para disfrutar de unas vacaciones rodeados de naturaleza, es un espacio abierto al municipio, generando beneficios sociales más allá del turismo, lo que le hizo merecedor del Premio Inversión Social
Camping Laspaúles pone a disposición del pueblo servicios como biblioteca, sala de teletrabajo, piscina, tienda y restaurante, además de colaborar con iniciativas solidarias y ofrecer apoyo logístico e información turística. Esto favorece la convivencia, el acceso a servicios y la convivencia de visitantes con la población local.
Bajo el título “Inversión Social en el turismo”, el camping altoaragonés, concebido como un espacio abierto y conectado con la vida del pueblo, contribuye a mantener servicios que de otro modo serían difíciles de sostener en un municipio pequeño de alta montaña como tienda, bar, restaurante, comedor escolar, espacio conectado para el teletrabajo y el estudio, sala multiusos para actividades culturales organizadas por el camping y asociaciones del municipio, piscina y una biblioteca con trasfondo educativo y social que es mucho más que un mero lugar para préstamo y lectura del libros.
Más allá de todos estos servicios que el camping pone a disposición del pueblo, destaca su vertiente solidaria, con colaboraciones para varios proyectos como Pulseras Candela o Bomberos Unidos Sin Fronteras. También brinda apoyo logístico al pueblo: ofreciendo servicios prácticos como la recogida de paquetes para clientes y vecinos, facilitando gestiones y la accesibilidad en un entorno rural y el conocimiento del patrimonio natural y cultural del territorio tanto a visitantes como a residentes.
Estas actuaciones convierten al Camping Laspaúles en un agente activo de cohesión social, integrando turismo y comunidad de forma sostenible y beneficiosa para el territorio. Sus responsables viven en Laspaúles y ese territorio es su hogar por lo que no entienden otra forma de dirigir el negocio que no sea cuidando el paisaje, apoyando a las personas que lo habitan y contribuyendo a la viabilidad del municipio.
Muchas de las medidas que han ido incorporando —compra a proveedores locales, uso compartido de espacios, reducción de residuos o apuesta por energías renovables— no nacen de un plan teórico, sino de una forma lógica de entender un territorio pequeño, vivo y profundamente interconectado. Cuando el pueblo prospera, el camping también lo hace, y cuando el entorno se cuida, la experiencia de quienes lo visitan es más auténtica y de mayor calidad.
