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Al café se le han atribuido los más diferentes orígenes: unos afirmaban que ya aparecía en la Biblia, como George Pascius; otros, que ya lo citaba Homero en la Odisea, como Pietro della Valle; pero lo cierto es que el origen del café, como la bebida que conocemos, hay que buscarlo en fuentes árabes. Sin olvidar que las primeras referencias al café, en cuanto a la planta, se encuentran en relatos coptos del siglo IX, en los que se cita como una planta salvaje de Etiopía.

El café entró en Europa por Venecia, la puerta más universal de la época. La primera cafetería o café se abrió allí en 1645, por lo que a Italia le corresponde el honor de inaugurar este tipo de establecimiento, en el mundo occidental. Desde ahí se expandió su popularidad y comenzaron a proliferar en otras ciudades italianas y europeas. Fue tal la aceptación de las cafeterías y tan grande su influencia en cultura de la época, que, en 1764 se comenzó a editar en Milán un diario con el nombre de Il Caffé.

Aunque el café ya era conocido en Alemania en 1675, año en el que consta que lo tomaba el Gran Príncipe Elector de Brandeburgo, la primera cafetería alemana la abrieron, en Hamburgo, en 1679, unos ingleses a los que comerciantes holandeses les traían el café desde Java. Los cafés de Berlín gozaron de bien merecida fama hasta la Segunda Guerra Mundial.

En el siglo XVII, España también se consideraba uno de los países en los que mejor se elaboraba el café y en donde más calidad se exigía en todos sus procesos: desde el cultivo, en América, hasta el servicio en los cafés públicos. En 1715, cuando Felipe V estableció su corte, se generalizó también el consumo del café.

Café Levante, un clásico de culto

Difícilmente podría imaginar el emprendedor Agustín Charles, en 1895, cuando puso en marcha el Café Levante, junto a la Puerta del Carmen, que su establecimiento ostentaría el honor, en 2018, de ser la cafetería más antigua de Zaragoza. Lugar de encuentro de la intelectualidad, el Café Levante ha sido testigo de la evolución social de Zaragoza, como puede comprobarse, hasta el 5 de junio, en la exposición “Una ciudad en la crisálida” ubicada en el Centro de Historias. El Café Levante también fue testigo y objeto de la transformación urbanística de la capital, que le obligó a trasladarse en dos ocasiones: la primera, en 1927, cuando se aisló la Puerta del Carmen y ocupó un local en el Paseo Pamplona y la segunda, en 1977, cuando avatares inmobiliarios obligaron a la tercera generación —Carlos Blázquez y su esposa Pilar— a trasladarse al local actual. La pequeña calle Almagro acogió al nuevo Café de Levante, que mantuvo su esencia, conservando mobiliario, utensilios y especialidades del antiguo, entre las cuales destacaban los cafés en todas sus modalidades. Óscar Blázquez y su mujer, Sonia Iranzo —cuarta generación— siguen, fieles a sus orígenes, regentando todo un símbolo de Zaragoza, donde el café “El Criollo 100% natural” es uno de los grandes protagonistas. La relación de Cafés El Criollo con el Levante se remonta a cerca de cuatro décadas. “Servimos todos los estilos de cafés habidos y por haber”. En esta temporada, son sus cafés fríos los más demandados: “el granizado de café natural con nuestra sublime leche merengada; el ruso, granizado de café con bola de helado; los templados “escocés” o “irlandés” … y todos, servidos con mucho mimo”

Almagro, 4, Zaragoza. Tel. 976 223 670 – cafedelevante.es

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