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Hoy me levanto con ganas de estrenar mi flamante BMV X2, así que me lanzo a la autopista, dirección Barcelona. Me han hablado muy bien de un evento que se hace cada año en un país productor de las mejores garnachas del mundo. Este año se celebra en La Terra Alta, Tarragona

Salimos de la autopista muy pronto, en Bujaraloz. Allí hacemos la primera parada, en un restaurante que es algo más que un bar de carretera: El Español, un lugar donde, según me han dicho, tienen un buffet libre que merece la pena conocer. Así es, no me defraudan ni su cocina, bien elaborada, ni su precio, 13,95 €. Recomendable para reponer fuerzas y continuar viaje.

Continuamos por la N 230 hasta Caspe. Imprescindible parar en cualquiera de los hornos de la localidad para comprar la Torta de Balsa y de paso, visitar la colegiata de Santa María la Mayor. Estamos en la ciudad del Compromiso y en esta colegiata se reunieron los compromisarios, proclamado rey a Fernando de Trastámara, llamado el de Antequera, quien sería abuelo del Rey Fernando El Católico. Tras esta parada histórica, seguimos viaje hacia el este por la N 221 y a la altura de Maella, pensamos que estaría bien parar en la casa museo de Pablo Gargallo y, de paso, subir hasta el castillo del Conde de Aranda.

Ya es media tarde cuando llegamos a Batea, una población que, cada primer sábado de agosto, celebra su propia feria del vino. Nos cuentan que este año contará también con los vinos de las garnachas del mundo y que cerca de un centenar de bodegas distribuirán sus puestos por las calles de la población, así que habrá que volver. Para cenar, elegimos el restaurante Nou Moderno, en Vilalba de Arcs, a pocos kilómetros, donde disfrutamos de la clotxa con sus vinos de cosechero. Una buena elección, os lo recomiendo.

Por la T 362, llegamos a Bot, un pueblo que nos parece lo suficientemente atractivo para relajarnos. Encontramos un alojamiento rural con encanto —Can Lázaro— para no más de seis personas y con buen precio. ¡Decidido! será nuestro cuartel donde descansar el fin de semana. Además, en la entrada de Bot hay una bodega museo, llamada Celler Cal Menescal en la que podemos probar los vinos de ánfora, muy apropiado para nuestra escapada enológica.

Al día siguiente, salimos de ruta dirección Gandesa y nos detenemos en la Bodega Cooperativa, un edificio modernista situado en dicha localidad, obra del arquitecto Cèsar Martinell i Brunet. El horario de visita es de 10 a 12: dos horas para hacer enoturismo y probar los vinos de la zona. Nos cuentan que, del 2 al 4 de noviembre, se celebra la Festa del vi a Gandesa. Tomen nota, pues es muy buena fecha para catar nuevos vinos.

Grenaches du Monde, Iglesia en Corbera de Ebro

Por la tarde, nos dirigimos a Corbera d´Ebre y visitamos el Poble Vell, conjunto declarado Bien de Interés Cultural, como Lugar Histórico (20-07-92), por la Generalitat de Catalunya. También es un monumento a la Paz y lugar de obligada visita para quien desee conocer los desastres de la guerra. En la entrada, encontramos la iglesia, el edificio más importante que sobrevive en el Poble Vell. Comenzó a construirse a finales de siglo XVIII sobre una antigua iglesia románica y se finalizó en 1827. Su techumbre es acristalada, con luz natural, y es en su interior donde se celebra la gran cena de Las Garnachas del Mundo, y donde tenemos oportunidad de probar 880 vinos de garnacha presentados a concurso: tintos, rosados, blancos y cavas. No los probamos todos, pero regresamos con la satisfacción de constatar que Aragón sigue conquistando el paladar del jurado más exigente. ¡63 medallas nos trajimos de vuelta!

CONCESIONARIO DE BMW AUGUSTA ARAGÓN. Avda. Alcalde Caballero, 112. 50015 – Zaragoza.

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